Cuando uno se muda para donde sea, empiezas a desempolvar el montón de tiliches que surgen por todos lados, vas metiendo en maletas y cajas todo aquello que te hará falta para la nueva vida, la nueva casa, lo nuevo todo. En lo que guardas y botas, encuentras miles de cosas que pensaste que algún desgraciado(a) te había robado -según uno-... y resulta que no te lo habían despojado, sólo estaba en el rincón del olvido, y en ese instante te das cuenta que muchas de las cosas que no encuentras es porque inconscientemente no quieres volver a ver, pero la mudanza es liberadora, esos objetos perdidos te enfrenta al proceso del ser humano que eres ahora... ¿ sabes qué? a mi sólo me dio risa la primera vez que encontré una carta vieja, ahora no encuentro cartas sino miles de porquerías y me pregunto como me llene de tantas cosas y sólo puedo decir:”cómo chinagos me voy a llevar todo esto”
En la lista de apariciones encuentras libros viejos que a veces ni son tuyos y en tus adentros te cuestionas: de que alma de Dios será este libro, y sigues y ves una foto amarilla entre hojas y polvo, te preguntas si debes conservarla, quizás si para ver que hay de esa persona pero al final de cuenta se va quedar entre lo que no sirve y el recuerdo añejo; surgen dos o tres arañas, y de repente te topas con un objeto que habías extraviado en la primera mudanza (yo sólo me cambiado una vez y está será la segunda) y te preguntas que Demonio lo llevo hasta allí. Así van surgiendo cosas que no te acuerdas a donde compraste o quién te la regalo, también te das cuenta que ya no está el control remoto del aparato que da música, ni la cuchara y taza que te regalo tu mamá, ni el amuleto de la suerte que papá te colgó la primera vez que te fuiste (y para siempre de casa ) cuantas cosas se quedan y cuantas se van en la mudanza... es increíble todo lo que se acumula, contando el montón de polvo que nuca limpiaste en el tiempo que viviste en esa casa del casero que te cae tan mal.
Mudarse es un reto, es tirar a la basura todos aquellos recuerdos que ya no sirven o que tienes que decidir con la razón y olvidarte del sentimiento que te provoca el objeto que en realidad sólo te traen buenos o malos recuerdos pero que en el fondo ya no estás decidida(o) a cargar con esas cosas que son tan viejas y del pasado, y sabes que estorbarán, que no tendrán utilidad, la verdad soy de las personas que no le gusta andar con el pasado en objetos, a menos que sirvan para algo más, yo si le creo a los espiritista a esa gente esotérica que los objetos arcaicos y cargados de nostalgia si ataren a los malos espíritus, pero bueno entre que es cierto o mentira me prevengo y a la basura con tanta porquería vieja jajajajaja, pero sé de mucha gente que carga hasta con la carta que le dio una novia(o) en preescolar, sinceramente no me gusta andar con el chupón y la flor que me dio mi primer amor, me gusta enfrentar la nueva vida sin tantas porquerías en la mudanza, si a final de cuenta los recuerdos que uno quiere retomar están en el alma y en el corazón, por eso yo boto las cosas materiales que ya no sirven, que sólo estorban para poder volar ligero...
En la lista de apariciones encuentras libros viejos que a veces ni son tuyos y en tus adentros te cuestionas: de que alma de Dios será este libro, y sigues y ves una foto amarilla entre hojas y polvo, te preguntas si debes conservarla, quizás si para ver que hay de esa persona pero al final de cuenta se va quedar entre lo que no sirve y el recuerdo añejo; surgen dos o tres arañas, y de repente te topas con un objeto que habías extraviado en la primera mudanza (yo sólo me cambiado una vez y está será la segunda) y te preguntas que Demonio lo llevo hasta allí. Así van surgiendo cosas que no te acuerdas a donde compraste o quién te la regalo, también te das cuenta que ya no está el control remoto del aparato que da música, ni la cuchara y taza que te regalo tu mamá, ni el amuleto de la suerte que papá te colgó la primera vez que te fuiste (y para siempre de casa ) cuantas cosas se quedan y cuantas se van en la mudanza... es increíble todo lo que se acumula, contando el montón de polvo que nuca limpiaste en el tiempo que viviste en esa casa del casero que te cae tan mal.
Mudarse es un reto, es tirar a la basura todos aquellos recuerdos que ya no sirven o que tienes que decidir con la razón y olvidarte del sentimiento que te provoca el objeto que en realidad sólo te traen buenos o malos recuerdos pero que en el fondo ya no estás decidida(o) a cargar con esas cosas que son tan viejas y del pasado, y sabes que estorbarán, que no tendrán utilidad, la verdad soy de las personas que no le gusta andar con el pasado en objetos, a menos que sirvan para algo más, yo si le creo a los espiritista a esa gente esotérica que los objetos arcaicos y cargados de nostalgia si ataren a los malos espíritus, pero bueno entre que es cierto o mentira me prevengo y a la basura con tanta porquería vieja jajajajaja, pero sé de mucha gente que carga hasta con la carta que le dio una novia(o) en preescolar, sinceramente no me gusta andar con el chupón y la flor que me dio mi primer amor, me gusta enfrentar la nueva vida sin tantas porquerías en la mudanza, si a final de cuenta los recuerdos que uno quiere retomar están en el alma y en el corazón, por eso yo boto las cosas materiales que ya no sirven, que sólo estorban para poder volar ligero...
Mudarse siempre es un desafío a la vida que ya tienes establecida en cierto lugar, mudarse es como lo hace la culebra, despellejar la piel vieja y ser uno mismo en el fondo, tener la misma alma y dispuesto a vivir en donde sea, pero vivir, amar y volar.