Sí pudiera medir el tiempo con el tiempo,
Con la masa que se recrea constantemente,
Con la constancia de “ser” distinta y “ser” la misma a la vez;
Y lograrán decirme que soy, no dudaría que vivo.
Sí de verdad existiera el reloj,
Sí fuera natural como la muerte y resurrección del dios sol,
Entendería que cada manecilla me indica a donde voy,
Pero no es verdad no existe nada,
Somos espejos opacos ahogándonos de nosotros. Sin saber de algún camino.
Ahora mismo no sé si soy lo que soy,
O soy el invento de algún sueño.
Las cosas se repiten con rostros diversos, ¿es lo mismo?...
Estamos atrapados en la esfera del tiempo
En las marcas de los perros, pendientes a mordidas.
La continuidad apesta a eterno, la estación hade a jamás,
La prisión de los ojos ajenos asfixian. La ergástula de mis ojos me asesinan.
Qué hay afuera del tiempo,
Qué vive allá en donde nuestros sentidos se mueren.
Sí fuera la carne que cambia no tendría este pesar,
Sino fuera yo esa misma masa, no sería esclava del tiempo.
Qué soy ahora que todo se mide y todo se ve a través de pantallas
Qué puedo ver, que no sean luces destelladas de los aparatos,
Qué puedo ser cuando todos podemos morir de:
Soledad, Individualidad, Desolación y Azoramiento.