Ella:
¿No sé qué decir?
o por lo menos no sé contar cosas buenas de ti,
la vida se me ha ido pensando que no tienes vocación ni ganas de la humanidad,
los años se nos han venido como una piedra rodante cuesta abajo,
y sigo sin saber por qué volví.
Él:
He sido un bueno para todos, y nada para ti,
No supe decirte que Dios sólo es cobijo, y no la respuesta a nuestros encuentros.
Así es, los años se nos vinieron en galga y tú trepada en ella.
Regresé porque el tiempo me lo imaginé a tu lado como un árbol perenne, pero olvidé que algunas veces el viento de la primavera los deja vació y sin color… y el árbol se hace opaco…
Ella:
Me cansó de ti y de la presencia de tus cosas,
Y si no estuvieras, seguro me hago dueña de la cama, del baño y del silencio que ya no ronda por aquí,
Pero sólo Dios sabe porque te habrí la puerta.
Él
No importa que no sea el hombre que has deseado, porque de nada hubiera servido.
La casa es tuya, las cortinas son tuyas, los moñitos, los encajes, la biblia, el rosario y cuadros en la pared son tuyos… eres la dueña de la casa. Lo mío lo tengo escondido.
¡Y Dios no sabe de puertas.!
lunes, mayo 16, 2011
jueves, mayo 12, 2011
Tus brazos.
Me hicieron falta;
Quería de ti la pasividad y las caricias del viento,
A tus pies me acurrucaba, porque tú no sabias amarme de otra manera…
Deseé lo que cualquier niño necesita de una madre: la calma y los besos tibios que se te olvidaron darme.
Los veranos se fueron y sigo careciendo de tus manos;
Sueño que llegará ese día en que tus brazos me rodeen como yo lo hacía,
Y pienso que tu ausencia ya no me lastimará igual que ayer.
No te reprocho nada, porque tu desconsuelo y desamparo han sido más grande que el mío.
Necesito recordar lo que sentía en aquella foto vieja en la que tus brazos y tu pecho me alimentaban; tus ojos me veían como el ser perfecto que ya no soy. Necesito recordar porque probablemente mi soledad y cansancio serían menos, serían menos cada día que te amo.
¿Qué pides, qué quieres de mi ahora?
Yo sólo pido tus brazos que me hicieron falta; solicito que cuelgues tu dolor y avientes la amargura que tal vez me han separado de esas noches y días de besos que aún no veo llegar.
Mujer si aún no me has de abrazar y declararme tu amor, no importa, no importa hoy.
Quería de ti la pasividad y las caricias del viento,
A tus pies me acurrucaba, porque tú no sabias amarme de otra manera…
Deseé lo que cualquier niño necesita de una madre: la calma y los besos tibios que se te olvidaron darme.
Los veranos se fueron y sigo careciendo de tus manos;
Sueño que llegará ese día en que tus brazos me rodeen como yo lo hacía,
Y pienso que tu ausencia ya no me lastimará igual que ayer.
No te reprocho nada, porque tu desconsuelo y desamparo han sido más grande que el mío.
Necesito recordar lo que sentía en aquella foto vieja en la que tus brazos y tu pecho me alimentaban; tus ojos me veían como el ser perfecto que ya no soy. Necesito recordar porque probablemente mi soledad y cansancio serían menos, serían menos cada día que te amo.
¿Qué pides, qué quieres de mi ahora?
Yo sólo pido tus brazos que me hicieron falta; solicito que cuelgues tu dolor y avientes la amargura que tal vez me han separado de esas noches y días de besos que aún no veo llegar.
Mujer si aún no me has de abrazar y declararme tu amor, no importa, no importa hoy.
miércoles, mayo 04, 2011
Qué haremos con este corazón hipertrofiado.
A dónde arrojar la incertidumbre que no deja de punzar los pensamientos,
¿Qué habrá después de tus ojos grandes y llenos de vida?
¿Hay alternativas, existe una mínima posibilidad más allá de Dios?
Suena, suena y no deseamos contestar, ¿para qué?
No decirle a nadie para que no sea verdad,
Aquí en este desastre debemos encontrar la salida,
Sino para que has sobrevivido tanto tiempo: Dios, ¿para qué?
A dónde arrojar la incertidumbre que no deja de punzar los pensamientos,
¿Qué habrá después de tus ojos grandes y llenos de vida?
¿Hay alternativas, existe una mínima posibilidad más allá de Dios?
Suena, suena y no deseamos contestar, ¿para qué?
No decirle a nadie para que no sea verdad,
Aquí en este desastre debemos encontrar la salida,
Sino para que has sobrevivido tanto tiempo: Dios, ¿para qué?
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