jueves, mayo 12, 2005

La migración en la República del Salvador

El territorio salvadoreño del istmo Centro Americano, es uno de los países mas pobres de América latina, la cual sostuvo una guerra civil interna e intensa por mas de 11 años que dejó sus estructuras sociales, políticas y económicas muy desbastadas, (aunado que en el 2002 sufrió un desastre natural, terremoto) donde ninguna actividad económica de vocación como el café, el tabaco, la caña de azúcar, y el maíz no han podido sostener ni elevar la calidad de vida de 14 estados salvadoreños, las oportunidades para emprende nuevas formas de reproducción económica por medio de su gobierno es nula. Según Lilian Vega[1], el fracaso de su modelo de Desarrollo Económico se debe precisamente a la falta de oportunidades y a los programas que no alientan y desarrollan las capacidades salvadoreñas; y la falta de estímulos a emprendedores de la industria o la misma agricultura de este país centroamericano.

Por lo consiguiente las remesas de los migrantes se ha hecho una fuente primaria e indispensable de “supervivencia” del Salvador; “la migración se ha convertido en un fenómeno normal e incluso sujeto de políticas activas por parte del gobierno” (Vega: 2002:902). Lo interesante del caso de las remesas, es que las políticas sociales de la República del Salvador se han adaptado y reestructurado para la captación y la llegada de “dólares”. El apoyo del ingreso de los salvadoreños como ya hemos mencionado ha transformado las formas organizativas de consumo-compra de importación de productos, que el propio Salvador no logra producir a gran a escala; el mismo gobierno se organiza para vitalizar la socioeconomía de éste territorio, y echa mano de ese recurso para proyectar el actual modelo económico.


El uso de las remesas

Los envíos monetarios de los migrantes (que se van a los Estados Unidos o Canadá en su maroria ) se pueden estudiar desde:

1.- Desde las políticas económicas.
¿Cuánto entra?, es decir su parámetro financiero.

2.- Montos de remesas

Uso del dinero a Macro y micro escala.
Macro: de un país
Micro: de una localidad.
Destino de las remesas

En ésta clasificación presentada por Jorge Durand[2], donde nos muestra dos enfoques de este fenómeno social, son visiones del cómo llegan las remesas y del cómo se distribuyen, pero lo que tomaremos en cuenta aquí, es el destino de los envíos:

1.-Micro:Individual: Familiar. (Del emigrante)Colectivo: la comunidad, el pueblo, el municipio.
2.-Macro :El sostén y primera economía de un país


Retomando ésta clasificación del destino de las remesas, podemos entender la realidad del Salvador con respecto a la dependencia casi total de los migrantes, en éste concepto de micro y macro, El Salvador se enmarca evidentemente en la macro, sus recursos no sólo van destinados a sus familias, sino para sostener las estructuras e infraestructuras sociales del país, con la llegada de las remesas se rehabilita la economía interna, en está dependencia casi total, parecería que los salvadoreños no tienen otro recurso, y si fuera poco están sujetos a cualquier movilidad del dólar y al número de emigrantes en Estados Unidos. Para mencionar un caso micro sería la República de México, ya que existen muchas localidades de los municipios del bajío (Guadalajara, Guanajuato, Zacatecas, San Luís Potosí) y en el Altiplano central (Tlaxcala, Puebla, Hidalgo)[3] que viven de las remesas, pero la influencia y llegada del dólar no están determínate en la economía a nivel nacional, como si lo es en el ámbito local.

Micro y Macro en remesas…

En este ámbito de las remesas a nivel micro, muchas veces se ha manifestado que su utilidad es “efímera” que el gasto de remesas se pierde en “cosas”, personales o familiares del emigrante, sin embargo un estudio realizado por Binford presentado en su libro Rumbo a Canadá, nos exhibe que no es así, que la inversión de los emigrantes en sus “casas” , en sus traspatios y parcelas, es también una forma de “inversión” y generación de empleo de manera indirecta, sobre todo para zonas que recién han iniciado su etapa de migración. Pero territorios que cuentan con una historia de emigrantes, las remesas tienen otro impacto a nivel colectivo y estructural.

Como ya vimos en líneas atrás, a nivel macro, el impacto es más que evidente en las estructuras de gobierno, es prácticamente una actividad económica fuerte de un territorio a nivel “nacional”.

En conclusión podemos retomar, la idea que la migración de masas humanas han sido por el “instinto” y razonamiento de supervivencia, que la “hombres” que se van de sus localidades, de sus países a otro, van en busca de superar “la miseria” o mejorar su forma de vida actual, van tras un ideal y una realidad personal y colectiva, de tal manera que transforman a su llegada el “sueldo” de su país de origen, en un activo económico importante, es decir no sólo es un aporte para su familia, sino que vitaliza la localidad, en su municipio e impacta a su nación. La migración en la actualidad una actividad económica y de supervivencia, adaptación y modificación del territorio y la sociedad por decisión de los hombres.






[1] Vega Lilian, “Disparidad salvadoreña: ¿resultados del pobre desempeño de la economía o elemento constituyente del modelo que configura? Estudios Centroamericanos, 2002.
[2]Durand Jorge, Impacto económico de la migración, capitulo 6: Más allá de la línea: patrones migratorios entre México y Estados Unidos, CONACULTA, México 1994.
[3] Dato tomado del libro: Binford Leigh, Rumbo a Canadá, SIZA, UAT, México 2004

OTRO MUNDO

Voy hacer otro mundo, voy amasarlo con queso manchego y tinta vegetal,
Voy a ponerle ramas y flores de estrellas a los techos de las casas,
Le voy trazar calles de arena y mares pequeños en cada esquina…
Y al final de cada avenida estarán las montañas con árboles de hojas escarchadas.
Destilando oxigeno de brisa y luna.

Andaremos desnudos y mojándonos con la marisma de lagos flotantes,
No existirá ni el frío, ni el calor, será una estación eterna de delicioso clima con olor a coco y piña.

No será un paraíso, no será el cielo de Zeus o de los israelitas,
Será un territorio de alas-nubes libre y lejos de lo que no podemos tener ahora,
Gozaremos de todo, más que de esa tierra que se nos negó.

Haré un mundo, sin asfalto y sin edificios gigantes,
No existirán letras que no se cumplan,
Ni autos pasándose el brillo del rojo,
No habrá nada de este mundo.

Esa galaxia se llamará Ama-rau.
Estará más de mil eternidad fuego,
Viajáremos con alas propias…
Viajaremos…sin pasaporte, sin redadas, sin miedo.

No habrá sangre que derramar,
Cada om y mur tendrán un sello de no guerra,
Y como Aquiles y Hermes volaremos… volaremos…
Volaremos sin temor de la muerte y la vida.

Haré un mundo de algodón,
Con un cielo más que infinito, estará en todas partes…
-abajo, arriba de ti, de mi-
Sembraré en los campos ocasos y rocíos,
Y las avenidas de los jardines con lirios de risas

Este mundo flotara,
Cada amaruense tendrá el albedrío de cambiar de color y alas.

...rostros con ojos grandes y cristalinos,
Para ver el sol de frente y andar en las noches de miles de luna,
Nuestros dedos serán de mirra y dulce,
Bocas pequeñas y gruesas para saborear los placeres de este mundo.


Cada que vuelen más cerca del cielo tocaran las esferas brillantes,
Y si van más lejos del cielo con sus yemas sentirán el infinito,
Sus pies se transformaran en cometas…
Podrán unirse con el viento…podremos amarnos en el vuelo…

Este será otro mundo...

Marina y Sebastián

La noche había pasado tan lenta como una escena de película de terror, el sueño de Mariana no había llegado a su fin por la mañana cuando se volteo a su derecha y vio de repente un bulto a su costado, asustada recordó que hacía 25 años vivía con Sebastián en la misma casa donde nacieron sus dos hijos Atiza y Minús, los cuales se habían ido de casa hacía un par de años, lo mismo que ella hizo con sus padres que yacen en reposo en las tierras de la costa sur de África, donde nació.

Miro a su compañero y vinieron a su mente los primeros días en que juntaron sus vidas, pensaba en esas mañanas cálidas cuando él la tomaba por la cintura restregando su barba a su cuello y hombros, al recordar a Sebastián con sus ojos llenos de amor y sus manos seguras de pasión sobre ella, su piel se estremeció... soltó una lagrima y lamentó la perdida de aquellos despertares que se hunden en la estación del tren que no llega.

Hacía mucho que él despertaba por las mañanas para sacar la basura y amarrar a los perros en el traspatio. Regresaba a la cama un poco gélido y se recostaba a la derecha de su mujer envolviéndose para si mismo, mientras ella lo escucha respirar deslizaba la frazada hasta sus caderas aguardando que su hombre lanzará las manos a sus pechos erectos, lo dicho no sucedía y no iba a suceder pues él sólo se giraba de espaldas esperando que ella lo abrazara lo cual no va suceder ni sucederá; la espera para Marina y Sebastián se había convertido en su enemigo, los alejaba.

Pobre Marina tiene miedo de tocarle y han vivido juntos casi una vida... en lo que ella se decidía a lanzarse al cuerpo del SER que aún ama y le despierta pasión, se le hizo tarde, los minutos en que miraba la espalda de Sebastián se hicieron caracol, para ella cada respiro fue un mar de incertidumbre y su mano temblaba al estirarla queriendo alcanzar el cuello de su amor, pero el tiempo no para, él mira el reloj y tira sus pasos al baño, Marina muere entre la cama y sus ganas, el intento de besarle, de abstraer su olor a sus sentidos se fue en un suspiro que duele.

Sebastián afeitaba su barba al gusto de Marina, pero con el pasó de la rutina dejó de preguntarle –a ella, si se corta toda la barba o se deja algo de bellos en el rostro- y él diseña sus barbas pensando que a ella así le gusta aún, Sebastián esa mañana se arreglaba frente al espejo el cuello de la camisa y al reflejo de su cara se pregunta porque Mariana ya no le mima, no le toca por las noches..., pero él siguió peinando sus cabellos, y se respondió para si, quizás ya no le atraigo, apretó sus párpados contra los recuerdos que lo alejaban de ella. Se fue a la cocina por el mismo desayuno de hacía 20 años el que consiste en una tasa de café y un par de galletas.

Se lavaba los dientes con esa fuerza que parece que va tirar cada molar en cada cepillado, Mariana escuchaba el ruido pero sus pensamientos estaban sujetos a esa existencia tan vacía y falta de pasión que le calaban las ganas de vivir, las ganas de ir a un vuelo de deseos frescos y que dejaban pasar ambos por la vida tan repetitiva, tan así que ella esperaba a que Sebastián llegara al pie de la cama y le dijera: mi vida me voy, te amo, suerte en el día, ella respondería cuídate nos vemos por la noche, te amo... al sonido de un beso agrio en las mejillas.

Mariana se quedaba y se quedó una vez más en la cama como una sombra que se desliza entre las fibras de las sábanas con la lentitud de la eternidad de una pesadilla de diablos y ángeles, aplastada por la soledad se abrazaba a las almohadas pensando como habían llegado a esos despertares cuando en los primeros días, meses, años, él la besaba intensamente y le pegaba su cuerpo desnudo-tibio al suyo... y ella lo besaba con intensidad respondiendo a la excitación del sol, pero el sol se había hecho frío hasta lanzarlos al hastío.

Las cortinas empezaron a revoletear con el viento que se colaba por las ventanas, Sebastián gustaba dejarlas abiertas antes de irse, Marina odiaba que las corrientes de aires de la mañana se colara hasta penetrar su bata azul cielo, pero esta vez Marina no se levantó de inmediato a cerrar el amanecer brumoso que agitaba sus pensamientos y secaba las aguas transparentes que corrían por su cara, espero que se calmara el sollozar del viento y de sus ojos mieles, colocó sus pies en el tapete rosa y sus cabellos se deslizaron por su frente imperturbable, lazó la mirada al tocador plata y vio la imagen de sus hijos y la de Sebastián cuando..., pensó quizás hoy si vaya a caminar por el bulevar, las telas se transparentaron y su cuerpo de cinco décadas, - aun de formas sensuales- se radiografió con la gracia de los rayos tiernos de la mañana, la luz de cada día penetró hasta sus pupilas y Marina cerró las ventanas como lo hacía desde que vivía con Sebastián y las volvía abrir un par de minutos antes que llegara.

Frente a la frescura del día y las siluetas de la tierra, Marina sabía que aquel sentimiento que la unía a Sebastián era el mismo que sentía después de un cuarto de siglo, amaba las similitudes que tenía con Sebastián y lo amaba por las diferencias que tenía con ella, Marina amaba intensamente a Sebastián, ahora había tiempo para ellos pues Minús vivía en el norte de la India y Atiza había muerto, pero Sebastián sin darse cuenta dejaba cada instante en el olvido las formas del cortejo, y Marina no sabía como volverlo a enamorar, él se había convertido en un extraño en noches de besos en la frente en donde la luna escondía en umbrales estelares las sensualidad de Marina y la fuerza de amar de Sebastián, la cabalista esfera de la noche estaba matando el siempre de la ternura y el deseo, empezaban a odiar las despedidas de cada mañana.

Marina salió a caminar al bulevar y dejó una nota esa misma mañana, diciéndole a Sebastián que se regresaba, que partía para... mientras que Sebastián compraba unas flores.

La vida esperaba en una nota y unas flores en una mañana atrapada en un álbum de recuerdos.


martes, mayo 03, 2005

A veces parece que el tiempo se detiene en los muros de casas y calles de esas ciudades viejas que por alguna casualidad o causalidad se mantiene perennes por siglos.
Ciudades con algo de tiempo reposando en las bancas, echado con las manecillas al sol disfrutan el sabor añejo de los parques que son un tanto redondos con flores, algunas veces como hexagonal.

Ahora mismo aquí en Guanajuato existe un parque o que se yo lo que es el llamado San Fernando, dicen que es bonito y viejo, tal vez por eso filman un corto-metraje... para que le de contenido a la cinta, bueno eso puede ser, sino para que ponen cortinas de metal, y los actores y directores pierden tiempo en está plaza que ni es redonda ni hexagonal.

Ya ves estás ciudades siempre llaman la atención por la barba blanca de puertas y ventanas, a lo cual le llaman COLONIALES en América por aquello de la conquista española; es un parque gracioso, unos dicen que bello, y hasta encantador la verdad yo sólo siento al viento coqueteando con los árboles meciéndolos hasta volcarlos de nuevo en calma, veo personas tranquilas, casas antiguas y una que otra descascada, que se han convertido en cafés-bares, yo misma estoy en una… el tiempo parece que se atora en los muros de San Paquito… hasta en la mirada de las gentes que se pasean por aquí{i se contagian de esté clima a antiguo.El tiempo a veces se detiene pero nunca deja de transcurrir... ni aquí en San Fernando que hoy no es más común que otras veces…